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Otras mujeres de ciencia relevantes

Hipatia de Alejandría (380-415)
Hija de Teón, matemático y jefe del Museo de Alejandría en Egipto. Hizo importantes aportaciones a los estudios matemáticos de su padre. Es considerada la primera mujer matemática y astrónoma de la historia, además de una seguidora de la filosofía del neoplatonismo. Hay un cráter y un acantilado lunar con el nombre de Hipatia.

María la Profetisa (s. III?)
Se cree que es una de las primeras figuras conocidas de la tradición alquímica. Según algunas fuentes, le debemos la descripción de procedimientos que hoy se usan en un laboratorio: la destilación, la sublimación, la filtración, la disolución, la calcinación y la copelación o separación de los metales nobles. Fue autora de varios inventos, entre los que destaca el baño María.

Hildegarda de Bingen (1098-1179)
Nació en Bermersheim (Alemania), en el seno de una familia noble del Palatinado. Fue cosmóloga y médica, y una de las personalidades intelectuales y místicas más importantes de la época. Fue abadesa del convento benedictino de Disibodenberg y fundadora de otros monasterios. Se hizo famosa por sus curas y por su destreza médica. Hacía resaltar las virtudes de todo su entorno tanto desde el punto de vista médico como alimentario o medioambiental.

Marie Meurdrac (s. XVI?)
No hay datos demasiado exhaustivos sobre su vida o su formación. Escribió el libro La chymie charitable et facile en faveur des dames, con recetas de química práctica y cotidiana (afeites y ungüentos). Está estructurado en seis partes que tratan sobre principios de laboratorio, aparatos y técnicas, animales, metales, propiedades y preparación de medicinas simples y compuestos medicinales y cosméticos. Incluye también tablas de pesos y 106 símbolos alquímicos. El libro contiene advertencias sobre el uso de algunas sustancias, como el mercurio, utilizadas para blanquear la piel y consideradas tóxicas. 

Marie de Gournay (1565-1645)
Nació y murió en París, en el seno de una familia de origen noble. Se introdujo en los trabajos alquímicos como medio de expansión intelectual, pero su afán investigador topó con críticas y ataques de todo tipo. Presentaba públicamente en los salones de la época sus ideas a favor de la alquimia y de la igualdad de las mujeres para acceder al conocimiento.

Margaret Cavendish (1623-1673)
Duquesa de Newcastle. Participó en la formulación de las primeras teorías moleculares precursoras de la teoría actual y en las discusiones más importantes de la época sobre la materia y el movimiento, la existencia del vacío, la naturaleza del magnetismo, el color, el fuego, la percepción y el conocimiento. Criticó a la vez a los experimentalistas y al dualismo cartesiano materia/espíritu, ya que bajo su punto de vista solo existía la materia.

Anne Conway (1631-1679)
Condesa de Conway, de familia aristocrática. Estudió en Cambridge. Fue una excelente estudiante de lenguas clásicas, pero también de matemáticas y ciencias. Consideraba que existía una unidad de cuerpo y espíritu que era el resultado de la unión entre los principios masculino y femenino. Escribió un bloc de notas que se editó póstumamente con el título The Principles of the Most Ancient and Modern Philosophy, donde estudia los sistemas filosóficos de Descartes, Hobbes y Spinoza y va más allá de las discusiones de la época, ya que supera el dualismo entre los conceptos de mónada y átomo.

Anna Maria Sybilla Merian (1647-1717)
Hija de un artista y grabador muy conocido, fue la entomóloga más citada del siglo XVIII y dejó su huella con la identificación de seis plantas y nueve mariposas. Estudiaba los ciclos de vida de los insectos, sobre todo de las orugas, con el objetivo de encontrar variedades de los gusanos de seda que pudieran utilizarse para obtener telas finas y duraderas.

Maria Winkelmann (1670-1720)
Astrónoma, se casó a los 22 años con Gottfried Kirch, su profesor, del que se convirtió en colaboradora. Hizo las observaciones y los cálculos necesarios para confeccionar el calendario y en 1702 descubrió un cometa. A la muerte de su esposo, le fue denegada la plaza que él tenía en la Academia de Ciencias de Berlín para impedir la creación de un precedente de autoridad femenina en astronomía.

Mary Montagu (1689-1762)
Escritora y viajera inglesa muy ilustrada. Mujer de diplomático, tuvo que permanecer en Turquía una temporada. Elogió los conocimientos y las capacidades curativas de las mujeres turcas, descubridoras de una especie de vacuna contra la viruela ―la variolización―, práctica inmunológica común también desde hacía siglos en China, India y Oriente Medio, que tuvo el valor de inocular ella misma a su hijo. Introdujo esta práctica en el Reino Unido y en el continente europeo, lo que le ocasionó la contestación ―pese a su probada efectividad― de la clase médica y la Iglesia.

Maria Gaetana Agnesi (1718-1799)
Matemática italiana. Se hizo famosa por su libro de cálculo diferencial e integral Instituciones analíticas, publicado en 1748 y considerado el tratado más importante de cálculo diferencial escrito hasta entonces. Es conocida por la formulación de una curva cúbica, la versiera o cúbica de Agnesi. Tomó posesión de una plaza de matemáticas y filosofía natural en la Universidad de Bolonia, pero tras la muerte de su padre abandonó la actividad científica para dedicarse a los estudios religiosos y a hacer obras de caridad.

Nicole Lepaute (1723-1788)
Astrónoma francesa. Calculó la tabla de oscilaciones de los péndulos por unidad de tiempo y longitud, aunque fue publicada como obra de su marido. En 1762 calculó la hora exacta de un eclipse solar que tuvo lugar en 1764, y proporcionó un mapa de la extensión del eclipse a lo largo de Europa, con intervalos de 15 minutos. En 1759 Lepaute también hizo predicciones sobre la vuelta del cometa Halley y determinó de qué manera la gravedad de los planetas puede afectar a la trayectoria de un cometa.

Marie-Anne Pierrette Paulze (1758-1836)
Química francesa. Se casó a los 14 años con el químico Antoine-Laurent Lavoisier, que se hizo cargo de su instrucción. Participó activamente en la realización de las experiencias en el laboratorio, la redacción de los cuadernos de notas de los experimentos y la confección de las ilustraciones de los aparatos y los montajes, que dibujó con gran precisión. Particularmente relevantes son las ilustraciones del Tratado elemental de química. Tras la muerte en la guillotina de su padre y de Lavoisier, Marie dirigió un «salón científico».

Jane Marcet (1769-1858)
Divulgadora científica inglesa. Su libro Conversaciones sobre química, publicado anónimamente en 1805, es un diálogo informal entre una profesora y sus alumnas, Emily y Caroline, sobre los descubrimientos de la época de Galvani, Volta, Franklin, Priestle, Berzelius, Lavoisier y Berthollet, entre otros. Escribió los libros científicos más populares e influyentes de principios del siglo xix.

Elizabeth Fullhame (?)
Científica britànica de familia culta. Escribió Ensayo sobre la combustión (1794), cuyo propósito era encontrar aplicaciones prácticas a sus experimentos. Sin embargo, pronto se pasó al campo teórico. Rechazó en parte la teoría de Lavoisier sobre la combustión, así como la teoría del flogisto. Fue elegida miembro honorario de la Sociedad Química de Filadelfia, y el libro fue reimpreso en 1810.

Sophie Germain (1776-1831)
Nació en una familia burguesa y comerciante. Trabajó sobre la teoría de los números siguiendo los métodos propuestos por Gauss. El teorema que lleva su nombre fue su hito más destacado, desde 1753 hasta 1840, para demostrar el último teorema de Fermat. Posteriormente, su investigación se orientó hacia la teoría de la elasticidad y en 1816 ganó el Premio Extraordinario de las Ciencias Matemáticas que la Academia de Ciencias de París otorgaba al mejor estudio que explicaría mediante una teoría matemática el comportamiento de las superficies elásticas.

Mary Somerville (1780-1872)
Tuvo una posición y una indiscutible reputación profesional y científica. Cuando empezó a llevar a cabo experimentos en su casa, era su marido quien debía hacer llegar los resultados a la Royal Society. Fue escogida por la sociedad científica para realizar la traducción de la Mecánica celeste de Laplace. Fue una firme defensora de la igualdad de los derechos para las mujeres y, por lo tanto, de la educación científica de estas.

Ada Lovelace (1815-1852)
Hija de la matemática Annabella Milbanke y el poeta Lord Byron, fue una personalidad relevante del mundo de las matemáticas, influenciada fundamentalmente por su madre. Fue ayudante del matemático e inventor británico Charles Babagge, con quien colaboró para desarrollar la «máquina analítica», precursora del primer ordenador, y que permitía calcular cualquier función algebraica. Ada Byron es considerada la primera programadora de la historia. El lenguaje de programación ADA, que se desarrolló a finales de los años setenta, recibe ese nombre como homenaje a Ada Byron.

Maria Mitchell (1818-1889)
Fue la primera mujer astrónoma de Estados Unidos, la primera bibliotecaria de Nantucket Atheneum, la primera mujer admitida en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, la primera profesora de astronomía de Estados Unidos de América del Norte y la primera mujer aceptada por la Academia de Artes y Ciencias. Su interés por las matemáticas y la ciencia la llevó a aprender astronomía. En 1847 descubrió un cometa con un telescopio (cometa Mitchell 1847 VI). En el campo político, en 1873 formó parte de una reforma educativa a favor de las mujeres y acabó siendo elegida presidenta de la asociación.

Sofia Kovaleskaya (1850-1891)
Matemática rusa. Nacida en Moscú en el seno de una familia latifundista, tuvo que contraer matrimonio de conveniencia para poder estudiar fuera de su país. Elaboró trabajos relevantes sobre las ecuaciones diferenciales, las integrales abelianas y los anillos de Saturno. En 1881 fue la primera mujer catedrática y en 1889 recibió un premio de la Academia Sueca de Ciencias y fue elegida miembro de la Academia de Ciencias Rusa.

Henrietta Swan Leavitt (1869-1921)
Comenzó a trabajar como voluntaria en el Observatorio de Harvard en 1895, como la mayoría de las ayudantas. Llegó a ser la responsable del Departamento de Fotometría Fotográfica. Su contribución teórica más importante fue el establecimiento del periodo de luminosidad de unas estrellas variables con ritmos de brillo regulares.

Irene Joliot-Curie (1897-1956)
Física francesa especializada en el campo de la física nuclear. Estudió la radiactividad artificial y las transmutaciones nucleares por bombardeo con partículas. Premiada con el Nobel en 1935, compartido con su esposo Frédéric Joliot (1900 -1958). Firmaban los trabajos científicos como si fueran un solo investigador, con los apellidos Joliot Curie. Trabajó para el gobierno francés como subsecretaria de Estado para la Investigación Científica. Fue miembro de la Comisión de Energía Atómica francesa y directora del Instituto del Radio. Oficial de la Legión de Honor, recibió muchos otros honores por su contribución a la física nuclear.

Barbara McClintock (1902-1992)
McClintock inició su carrera científica en la Universidad de Cornell en 1919 y es considerada una de las especialistas en genética más relevantes del siglo xx. Su investigación sobre transferencia de posiciones de los genes del maíz ha sido capital para la comprensión de los procesos hereditarios. En 1944 recibió el prestigioso Academy of Sciences Nacional Award. En 1983 le fue concedido el Premio Nobel de Fisiología y Medicina.

Rachel Carson (1907-1964)
Bióloga estadounidense. Trabajó en el US Bureau of Fisheries, organismo oficial de investigaciones pesqueras, y en 1962 publicó Silent Spring, uno de los primeros estudios sobre los efectos perniciosos de ciertas actividades humanas (especialmente la industria y la agricultura) sobre el medio ambiente. También fue una de las primeras en alertar sobre los peligros de la contaminación. El libro contribuyó decisivamente a la creación de una conciencia ecológica en la opinión pública. Otros libros suyos son Under the Sea Wind (1941) y The Edge of the Sea (1955).

Virginia Apgar (1909-1974)
Anestesióloga estadounidense, fue la inventora del test Apgar, que expresa los resultados de las primeras observaciones a las que se somete a un recién nacido para verificar su estado de vitalidad, que equivale a la suma de las puntuaciones parciales que se obtienen al explorar al bebé un minuto después de su nacimiento. Se tienen en cuenta los signos siguientes: coloración de la piel, frecuencia cardiaca, respuesta refleja, tono muscular, esfuerzo respiratorio. La mortalidad neonatal es inversamente proporcional a la puntuación de Apgar obtenida durante el primer minuto. Una valoración de los signos a los cinco minutos indica el sentido de la evolución y tiene significación pronóstica.

Rosalind Franklin (1920-1958)
Científica inglesa, estudió en Cambridge y trabajó en la investigación de la aplicación de los rayos X a la estructura del vidrio, el ADN y los virus. Posteriormente, sus descubrimientos parciales sobre la difracción de los rayos X fueron decisivos para describir la estructura helicoidal del ADN, lo que permitió a Watson y Crick obtener el Nobel de Medicina en 1962. Murió prematuramente a los 37 años.

Fecha de actualización:  13.04.2016